Mientras soñaba Un espacio para compartir todo aquello que se me pase por la cabeza. Pensamientos, viajes, naturaleza, cocina, moda, música... ¡Anímate a soñar conmigo!

jueves, 9 de noviembre de 2017

Tu tienes una misión

En algún lugar, crecía un hermoso jardín con manzanos, naranjos perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos.

Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tenía un problema,
¡No sabía quién era!.

Lo que te falta es concentración, le decía el manzano, si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas, ¡ves que fácil es!.
No lo escuches, exigía el rosal. Es más sencillo tener rosas y ¡ves que bellas son!.
Y el árbol desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no logra ser cómo los demás, se sentía cada vez más frustrado.
Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabía de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:
"No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la Tierra. Yo te daré la solución: No dediques tu vida a ser como los demás quieren que seas, o a parecerte a ellos. Sé tu mismo, conócete...y para lograrlo, escucha tu voz interior".
Y dicho esto, el búho desapareció.
¿Mi voz interior?...¿Ser yo mismo?...¿Conocerme?... se preguntaba el árbol desesperado, cuando de pronto, comprendió.
Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole:

"Tu jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres una rosa. Eres un Roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso, dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje...Tienes una misión. ¡Cúmplela!

Entonces el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello par lo cual estaba destinado.
Así, de pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y solo entonces el jardín fue completamente feliz.

Porque en esta vida, todos tenemos una misión que cumplir y un espacio que llenar.Trata de conocerte a ti mismo y de sentirte orgulloso de lo que eres en vez tratar de ser lo que los demás quieren que seas.





viernes, 20 de octubre de 2017

Bizcocho de leche con pepitas de chocolate

Bueno, pues después de mucho tiempo volvemos a la rutina de las entradas en el blog... un día os contaré como se hace una cocina en cinco fases (porque todo lo que podía fallar falló)... el caso que parece que por fin hemos terminado y la verdad que nos gusta como ha quedado.

Esta es la primera receta que os presento desde nuestra nueva cocina, la hecha a nuestro gusto. Poco a poco iréis viendo algún detalle, me tiene enamorada. El caso es que como tenía ayuda de las peques fue un poco difícil haceros mejores fotografías.

La receta de hoy me sorprendió porque a pesar de no llevar aceite es superjugoso, me recuerda a los típicos bollitos de leche, no sé, blandito y con ese aroma... no os podréis resistir.


Ingredientes (10 porciones):

200 g harina
200 g azúcar
4 huevos
8 g azúcar vainillado o 1 cucharada de esencia de vainilla
100 g de pepitas de chocolate
125 ml de leche
1 pellizco de sal
8 g de levadura tipo Royal
mantequilla o desmoldeador

Elaboración:
En primer lugar, para favorecer la esponjosidad del bizcocho, lo que vamos a hacer es separar en dos bols las claras de las yemas.


A las claras les echamos un pellizco de sal y la mitad del azúcar y las batimos hasta punto de nieve, momento en el que reservamos. En el bol donde tenemos las yemas, añadimos la leche, la otra mitad del azúcar y el azúcar vainillado. Batimos con las varillas hasta que la mezcla quede espumosa. A continuación, añadimos la harina y la levadura a las yemas con un colador (tamizamos la harina de modo que no se formen los grumos tan fácilmente) y batimos nuevamente hasta que la harina se integre completamente.


Posteriormente, añadimos las claras con movimientos envolventes hasta que la mezcla parezca homogénea.Ahora se mezclan las pepitas de chocolate en la masa y se vierte en un molde forrado o engrasado. Para que no suba mucho, podemos hacer lo siguiente: primero ponemos a 190ºC durante 10 minutos  y luego lo bajamos a 170'ºC. De este modo, se sube más por el centro que por los bordes. Para comprobar si el bizcocho está hecho o no, pinchamos con un palillo de madera. Si está hecho, el palillo saldrá seco.

Para proceder a desmoldar lo mejor es dejar primero que se enfríe. Dicen que para evitar que las pepitas se vayan al fondo es bueno rebozarlas en harina... pero a mí no me funcionó, no sé que pudo fallar. En todo caso, no quedaron ni las migas y no os podéis imaginar el olor.. mmmm








jueves, 5 de octubre de 2017

La piedra

La piedra....
El distraído, tropezó en ella.
El violento, la usó como proyectil.
El emprendedor, la usó para construir.
El campesino, cansado, la usó como asiento.
El niño, la usó como juguete.
Drummond, la usó como inspiración.
David, la usó para matar a Goliat.
Y Miguel Ángel, sacó de ella una bella escultura.
En todos estos casos, la diferencia no estuvo en la piedra sino en el hombre.
No existe "piedra" en tu camino que, la mayoría de las veces, no puedas aprovechar para tu propio crecimiento.......
 



viernes, 18 de agosto de 2017

Pollo al vino blanco

Últimamente no os quejareis, llevo publicando recetas bastante seguido... pues ahí va otra que se hace casi sola y sale para chuparse los dedos porque tiene una salsina de esta de hacer barquitos de pan. Ya veréis que fácil es y con ingredientes al alcance de todos los bolsillos.

Ingredientes:
4 muslos de pollo
1 vaso vino blanco
2 dientes de ajo
perejil fresco o seco
sal y pimienta
harina

Elaboración:
Empezamos salando los trozos de pollo y luego los enharinamos.A continuación, calentamos aceite en una cazuela y doramos el pollo.




Seguidamente añadimos el vino blanco, uno o dos vasitos y el ajo picado. Salpimentamos al gusto.



El ajo cocido en vino blanco queda muy suave y da gran aroma a la preparación. Finalmente añadimos el perejil, tapamos y dejamos a fuego muy bajo durante varios minutos hasta que el pollo esté tierno y la salsa se reduzca. Podemos añadir patatas fritas como guarnición pero así, por si solo queda espectacular porque la salsa es de mojar pan.


domingo, 13 de agosto de 2017

Lugares con encanto en la Asturias central

Agosto. Media España de vacaciones... y la otra media anhelando que lleguen. Que mejor entrada ahora mismo que recorrer lugares de Asturias que visitar. Como ya he dedicado varias entradas a la Asturias occidental(aquí, aquí  aquí y aquí ), hoy vamos a fijarnos en la Asturias Central. Son lugares muy variados, desde la remozada ciudad de Avilés con su Niemeyer pasando por dos villas marineras como Candás y Luanco y el arenal que visualizamos al aterrizar en el aeropuerto de Asturias.Espero os guste.


Por empezar por una llegamos a Gijón, ciudad que no conocemos mucho, porque a nosotros nos van más los pueblos pequeños, pero no puedes dejar de ir al paseo de la playa de San Lorenzo, playa urbana con un bonito paseo marítimo para ver el ambientín, o subimos al Cerro de Santa Catalina, donde está el monumento de Chillida, "Elogio del Horizonte" y escuchar el sonido del mar desde su interior, ¡impresionante! (Y las vistas, claro).Muy recomendable también es la visita al parque de la Providencia, un poco más lejos de la ciudad pero toda una preciosidad, aquí os doy unas muestras. 





Otra localidad de la Asturias central es Candás, una pequeña parroquia del concejo de Carreño que destaca por su excelente gastronomía y por su entorno natural.Merece la pena conocer esta villa para disfrutar de sus miradores naturales, sus playas y su puerto pesquero, aparte de para comprar sus famosas marañueles (pastas típicas candasinas) y tapear por la zona del puerto. Eso sí, como toda villa marinera, su centro es muy intrincado y en verano está lleno, si no quieres pasar un apuro, habrá que tener paciencia y aparcar un poco más lejos, no en pleno centro ;)





A unos 13 km de Candás está el Cabo de Peñas, un rincón precioso para visitar,y si queréis podéis visitar el faro o pasear por las pasarelas de madera colocadas en el entorno. También hay un chiringuito, por si eres de los que no te gusta andar y mientras los amigos disfrutan del paseo a la Peña, te quieres quedar tomando algo.





No muy lejos del cabo Peñas está la villa de Avilés, cuyo casco antiguo está reformado, y que merece la pena una visita porque arquitectura tendrás desde el medievo hasta lo más actual y por supuesto tomarse una sidra en alguna de las incontables terrazas que hay por allí. También se puede visitar el Centro Niemeyer, una de las nuevas atracciones de Avilés, museo de arte moderno, centro de convenciones, exposiciones, conciertos y un restaurante gourmet en el mirador de la torre a 20m de altura. Bienvenidos a la nueva ría de Avilés.La verdad es que hace 20 años era una ciudad industrial pero poco a poco han ido reformando y creando nuevos espacios para el disfrute de propios y ajenos. Posee numerosas zonas peatonales que permiten la reunión de los amigos en enormes terrazas.






Paradas obligatorias: la Plaza de España con el Ayuntamiento de Avilés, la calle la Ferrería y sus palacios, la calle de Rivero, la iglesia vieja de Sabugo y la calle de Galiana, la calle porticada más larga de Avilés.

Y os cuento ahora sobre la magia de Luanco. Su encanto de pueblo asturiano y su mar merece, sin embargo, una visita fuera de los meses estivales. Luanco sobresale como una de sus villas más pintorescas. Son muchos sus atractivos: su excelente cocina, los paisajes marinos o su casco urbano, en el que la actividad marinera ha generado un tipo característico de vivienda, con corredores que más tarde se transformarán en galerías, pintadas por lo general con la misma pintura de las embarcaciones.


Dos playas tiene Luanco en su casco urbano: una que lleva su mismo nombre y la playa de la Ribera. La primera, que lleva su nombre, da a una serie de chalets que me horripilan y un espigón cierra esta bahía. Podemos pasear desde el Gayo (el puerto) hasta el Cabildo (Iglesia de Santa María). La playa de la Ribera, la segunda playa, se abre al mar cerca del muelle. Goza de unas vistas inmejorables, con las lanchas y los barcos anclados a lo lejos y la Isla del Carmen al fondo.

El puerto de Luanco es el centro neurálgico de esta villa. En la Edad Media servía de abrigo para una gran flota pesquera que se dedicó a la pesca de la ballena. Posteriormente al bonito, la sardina, xarda, pixín, congrio… Hoy en día en el puerto atracan las lanchas marisqueras que capturan centollos, nécoras, langostas o percebes, y que nutren a diario las cartas de los restaurantes y las tapas de las sidrerías, muy abundantes en el entorno del puerto mismo.

A primeros de Julio se celebran las Jornadas Gastronómicas del Bonito. Existe un amplio recetario de platos con este protagonista que se pueden ir saboreando a lo largo de todo el verano, mientras dura la costera. El bonito es el producto más típico de las costas luanquinas; en épocas pasada la abundancia de éste supuso el nacimiento de una importante industria conservera.

Abundan por doquier las botellas de sidra, los bígaros , los oricios (erizos de mar), las almejas… también se especializa en estupendos arroces y paellas. Los locales, muchos con vistas al mar, son un lugar idóneo, que combinan las sensaciones del paladar con las de la vista.

En Luanco nos sorprenden sus callejuelas cargadas de sidrerías y restaurantes, pero también un rico patrimonio que salpica plazas y rincones.Personalmente, lo que más me gusta es  La Iglesia de Santa María, cuya construcción data del siglo XVII, es un inmueble Barroco que compone una fotografía única al pie del mar. Esa imagen de la iglesia con el mar bravo bañando sus paredes es digno de ver. En el exterior destaca el gran Cabildo que rodea el templo sostenido por columnas sobre pedestal. Otras joyas arquitectónicas son la casa noble de Menendez de la Pola, también del siglo XVII, o la Torre del Reloj, situada en la plaza del mismo nombre y construida en 1705.

Y lo que os traigo a continuación es un paseo por el arenal más largo del Principado, de arenas oscuras y fuerte oleaje. Así es el playón de Bayas o el Sablón, un bello arenal que se une con el de Los Quebrantos formando una extensa orilla, de más de 3 kilómetros, ideal para largos paseos. Entre ellas, encontramos el río Ranón, límite natural de los concejos de Castrillón y Soto del Barco.
Para los viajeros que lleguen a Asturias en avión, el playón de Bayas no tiene pérdida; es ese oscuro y gran arenal que se divisa justo antes de aterrizar. Por su fuerte oleaje es ideal para el surf y el bodyboard, pero peligrosa. Su extremo oriental, de gran belleza, es frecuentado por los nudistas.


Al lado del playón de Bayas encontramos la playa de Los Quebrantos.Es la playa de San Juan de la Arena. Mide más de 800 metros y está conectado con el Playón de Bayas.Es ideal para pasear, disfrutar del sol, pescar o coger olas.Esta playa se forma en la desembocadura del río Nalón y tiene accesos desde la villa, tanto en coche, como a pie y en bicicleta, ya que se ha habilitado un carril-bici.

Los Quebrantos está formada por arena oscura y en la parte más urbana dispone de un paseo marítimo.
Y para otro día dejamos la perla de la Asturias central, Oviedo. Es pequeña pero tiene tanto que ver y también estoy muy ligada a ella por lo sentimental, supongo. Preciosa, ya os cuento lo que dijo Woody Allen al conocerla.

domingo, 23 de julio de 2017

Tarta de Santiago

En unos días será el día de Santiago y para mí, que mi padre se llama así, me trae recuerdos de una de las comidas especiales que hacemos en mi casa porque la verdad, lo reducimos solo a Nochebuena, Navidad, la fiesta del pueblo (Santa Tecla en Brieves, el 24 de septiembre) y el día de Santiago. No se celebran santos ni cumpleaños, pero este día que no falte.

Por eso no podía dejar de hacer algo para conmemorarlo. Además, esta receta se ha preparado desde hace muchos años en mi casa. Es muy fácil, nos la pasó una vecina que falleció hace unos años, María la de Arcadio, que era una excelente cocinera y que tenía un jardín de rosales que quita el hipo.(Un año cuando hizo poda me dio unos cuantos esquejes y tuve la suerte de que varios arraigaron, sobre todo uno con un olor espectacular color como amarillo dorado... me encantan las plantas, echo de menos tener mi jardín).

Bueno, después de contaros un poco mi vida, os voy a incluir la receta. Habéis de saber que las características de la tarta auténtica son recogidas en el BOE. Intento en lo posible que se parezca a la original. Podeis bajaros una plantilla de la cruz de la orden de Santiago de la red, mejor con una cartulina que con un folio para que se mantenga rígida.

Ingredientes:
5 huevos
250 g almendras molidas
ralladura de 1 limón
una cucharadita de canela
azúcar glass (para decorar)

Elaboración:
En un bol añadimos el azúcar y la almendra molida y lo mezclamos bien. A continuación, vamos añadiendo uno a uno los huevos y batiendo la mezcla bien hasta obtener una masa de textura fina. Añadimos entonces la canela y la ralladura de limón y volvemos a integrar todos los ingredientes.

Mientras tanto, vamos preparando el molde para llevar la tarta al horno. Podéis usar papel de horno o bien untar con mantequilla /margarina/aceite un molde (yo usé uno de 26 cm que tengo, así quedaba muy finita, como de 2 cm de altura) y espolvoreamos con harina para que no se pegue la tarta al hacerse en el horno.


Rellenamos el molde con la mezcla y horneamos a 180ºC arriba y abajo hasta que coja un color dorado. En mi caso a la mitad lo dejé solo que se hiciera por abajo porque este horno no sé lo que tiene que parece que calienta demasiado, con los bizcochos y demás parece que siempre tengo que tapar con papel albal o me los abre, incluso en la parte baja del horno... ¡que ganas tengo de tener mi horno, el de mi cocina!(ahora estoy de alquiler).Para saber si la tarta está hecha o no, comprobamos con un palillo y si sale limpio, ya está lista. A continuación la sacamos del horno y la dejamos templar. 




Finalmente, para decorar la tarta, se coloca sobre la misma la plantilla de la cruz de Santiago y se espolvorea con azúcar glass. 


miércoles, 19 de julio de 2017

El alpinista

Desesperado por conquistar el Aconcagua inició su travesía, después de años de preparación, quería la gloria para el solo, por tanto decidió subir sin compañeros.
Subiendo se le hizo tarde, pero no se preparó para acampar. Siguió subiendo decidido a llegar a la cima, y le oscureció. La noche cayó con gran rapidez en lo alto de la montaña, no se veía absolutamente nada, todo estaba negro, ninguna visibilidad, no había luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes.
En un acantilado, a sólo 100 metros de la cima, se resbaló . . . caía a una velocidad vertiginosa, sólo podía ver veloces manchas oscuras y la terrible sensación de ser absorbido por la gravedad.
Seguía cayendo. La angustia era cada vez mayor, en ese instante se le pasaron por la mente gratos, y no tan gratos momentos de la vida, pensaba que iba a morir.
De repente sintió un tirón muy fuerte que casi lo parte en dos.Como todo alpinista experimentado, había clavado estacas de seguridad con candados a una larguísima soga que lo amarraba de la cintura.
En esos momentos de quietud, suspendido en el aire, no le quedó más que gritar: Por favor
ayúdenme . . . 
De repente una voz grave, como salida de la nada contestó: ¿ Que quieres que haga ? 
Él respondió: Sálveme
La voz grave contestó a su vez :¿ Realmente crees que pueda salvarte ?
Por supuesto, respondió el alpinista. 
Entonces, suelta la cuerda que te sostiene . . . 
Se hizo el silencio . . .El hombre quedó inmóvil, se aferró aún más a la cuerda y reflexionó . . .
Cuenta la leyenda que a la mañana siguiente la patrulla de búsqueda y salvamento encontró al escalador casi muerto. La mano la tenía totalmente congelada y le quedaba apenas un hilo de vida, el alpinista pudo salvar su vida, paradójicamente aferrado a su soga… a menos de un metro del suelo. Si se hubiese soltado hubiese podido regresar por su propio pie al refugio pero no lo hizo por temor a perder su vida.


A veces, no soltar es la muerte.
A veces la vida está relacionada con soltar lo que alguna vez nos salvó.
Soltar las cosas a las cuales nos aferramos intensamente creyendo que tenerlas es lo que nos va a seguir salvando de la caída.
Todos tenemos una tendencia a aferrarnos a las ideas, a las personas y a las vivencias. Nos aferramos a los vínculos, a los espacios físicos, a los lugares conocidos, con la certeza de que esto es lo único que nos puede salvar. Creemos en “lo malo conocido”, como aconseja el dicho popular.
Y aunque intuitivamente nos damos cuenta de que aferrarnos a esto significará la muerte, seguimos anclados a lo que ya no sirve, a lo que ya no ésta, temblando por nuestras fantaseadas consecuencias de soltarlo.